En ausencia de Willy // In the absence of Willy (by Alberto Garcia-Alix, 1988)

Murió su hermano Willy. Su joven cadaver, envuelto en un sudario blanco y rodeado de cirios y flores, a Alberto le parecía épico bajo la luz de toda esa parafernalia. La maldición del pecado original y el dolor del eccehomo se traslucía en su figura.

“Tenía frente a mí el gran retrato que yo deseaba de mi hermano. Supe que esa foto, de hacerla, nos redimiría a los dos. Pero por Dios, antes de nada necesitaba un milagro, pero no el de poder volar como los pájaros para ir y volver de mi casa rápidamente trayendo el equipo de trabajo. El que yo requería precisaba toda la ayuda divina para que milagrosamente desaparecieran de allí todos los que estaban: padres, hermanos, abuela…

No hubo milagro, se chingó la foto y recibí una nueva herida. Poco importa. Los trapecistas a la pista… El espectáculo debe continuar.

Años más tarde, con la camisa más personal y carismática de Willy, le hice, en su eterna ausencia, una fotografía, su retrato.”

(Extraido del texto “El arma de un crimen”. Moriremos Mirando, Alberto García-Alix)

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He died his brother Willy. His young corpse, wrapped in a white shroud and surrounded by candles and flowers, Alberto seemed epic in the light of all this paraphernalia. The curse of original sin and the pain of eccehomo was reflected by his figure.

“I had before me the great portrait of my brother I wanted. I knew that picture, make it, would redeem both of us. But by God, first of all I needed a miracle, but you can not fly like birds to and from my home quickly bringing the gear. The one I needed all the help needed to miraculously disappear divine of all who were there: parents, siblings, grandmother …

There was no miracle, fuck the photo and I got a new wound. It matters little. The trapeze artists on the track… The show must go on.

Years later, with the more personal and charismatic shirt from Willy, I did, in his eternal absence, a photograph, his portrait.”

(Extracted from text “The weapon of a crime.” We will die looking, Alberto Garcia-Alix)

(via: http://blog.viajesrockyfotos.com/)

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Las fotos que nunca hice // The photos that I never did (by Alberto Garcia-Alix)

De la biografía de Alberto García-Alix, lo que ha hecho y cómo lo ha hecho, no voy a contar nada. Todo ya se sabe. La movida, la heroína, las motos, el rock… son sólo palabras para encasillar un arte que no tiene puertas, sólo luz. Ni siquiera blanco y negro, sino miles de matices de grises.

Prefiero contar lo que realmente ha cincelado su mirada, lo que le ha hecho madurar y, por lo tanto, sufrir, las fotos que nunca hizo. Son como estacas clavadas en su corazón. Clavadas por su cámara, la muy salvaje. Se olvida de las satisfacciones que Alberto le ha dado, y se lo paga riéndose de sus vergüenzas, exprimiendo sus momentos de flaqueza.

Todo encajaba aquella mañana. La luz, el decorado y ella… su abuela. Fumaba un cigarro después de desayunar y vestía una bata rosa abierta de la que colgaba un pecho. Alberto sabía que esa imagen duraría segundos.

“Debía ser rápido. Armarme de valor. Luego, una vez la cámara en la mano, ya sería fácil. Tendría, qué menos, precio seguro. Pero la cámara, la maldita cámara, reposaba por mi culpa, silenciosa, en una silla a mi lado y hasta parecía avergonzada de tener por compañero a un gallina que no hacía otra cosa que, lleno de furor, gritase “házle la foto”, “házle la foto”.

No tuve el coraje. Tampoco lo intenté. Tampoco pedí nada.”

(Extraido del texto “El arma de un crimen”. Moriremos Mirando, Alberto García-Alix)

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In the biography of Alberto Garcia-Alix, what he have done and how, I won’t tell you anything. Everything is known. The move, heroin, motorcycles, rock… they are just words to typecast an art that has no doors, only light. Neither black and white, but thousands of shades of gray.

I’d rather tell you what really has carved his eyes, which made ​​him mature and, therefore, suffer, the photos that he never did. They are like stakes driven into his heart. Nailed by his camera, very wild. It forgets the satisfactions that Alberto has given it, and pays him laughing of his shame, squeezing his moments of weakness.

Everything fell into place that morning. Light, decor, and she… his grandmother. She smoked a cigar after breakfast and wore a pink gown hanging open in a chest. Alberto knew that image would last seconds.

“I should be quick. Steel myself. Then, once the camera in hand, and it would be easy. Would, at least, a sure price. But the camera, the damn camera, rested because of me, silent, on a chair next to me and even it seemed embarrassed to have as companion to a hen that did nothing but full of fury, shouting “make her the picture,” “make her the picture.”

I had not the courage. Neither tried. Neither asked for anything. “

(Extracted from text “The weapon of a crime.” We will die looking, Alberto Garcia-Alix)

Autorretrato // Selfportrait (by Alberto Garcia-Alix, 2005)

Alberto García-Alix (León, 1954) dice: “Más que la ‘movida madrileña’, he fotografiado mi propia movida, mi entorno. Al principio era más lúdico y fresco, pero cada vez soy más abstracto, quitas lo superfluo, que en el fondo siempre es un poco rococó, e intentas decir más con menos”.

García-Alix, contemporáneo del primer Almodóvar, de las explosiones musicales y pictóricas, asegura que “cada vez tienes más trampas. La fotografía es una trampa de ver más y con intención. El fotógrafo siempre toma la decisión de dónde y cómo mirar. Al principio era más virgen, aunque yo intento que todo lo que hago sea yo mismo. Todas las fotos de uno son autorretratos”. Afirma que, a pesar de lo que puedan sugerir sus fotos de cierta rudeza, marginalidad y dureza, “he tenido una vida de lujo, dichosa. Tengo buen corazón. No sé definir mis fotos, pero sí mi mirada: es una mirada frontal, no es amable, pero trato con gran dignidad a mis fotografiados. Soy solidario con ellos. Nuestro oficio implica una gran comprensión, y sólo llegas a la comprensión de los demás si te comprendes a ti mismo”.

Se declara admirador de Richard Avedon, Diane Arbus o William Klein, “de todos aquellos que te sorprenden o te llevan a conocer algo nuevo. Mi trabajo es sincero y honesto, aunque cada vez educas más el ojo que mira”. Allá donde va lleva su Leica de 35 mm. y su Hasselblad de 6 x 6. Alberto García-Alix recibió en 1999 el Premio Nacional de Fotografía.

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Alberto García-Alix (León, 1954) says: “More than the ‘Madrid movement’, I shot my own movement, my surroundings. At first it was more fun and cool, but I am increasingly more abstract, take away the superfluous, that the fund is always a little rococo, and try to say more with less. ”

García-Alix, a contemporary of the first Almodovar, the musical and pictorial explosions, said that “every time you have more traps. Photography is a trap to see more and with intent. The photographer always makes the decision of where and how to look. At first I was more virgin, but I try everything I do it myself. All photos are selfportraits.” He claims that, despite what his pictures may suggest a certain toughness, marginality and toughness, “I had a luxurious life, happy. I have a good heart. Do not know how to define my photos, but my eye: a frontal view, it is not nice, but dealing with great dignity to my photographs. I am in solidarity with them. Our business involves a great understanding, and only get to the understanding of others if you understand yourself. ”

He is declared admirer of Richard Avedon, Diane Arbus and William Klein, “of all those that surprise you or take you to learn something new. My work is sincere and honest, but increasingly more you educate the eye look. ” Wherever he goes carries his Leica 35 mm. and Hasselblad 6 x 6.