Autorretratos // Selfportraits (by Vivian Maier)

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Fotografiando el alma de la calle // Photographing the soul of the street (by Vivian Maier)

Vivian Maier, una mujer de origen francés que llegó a los Estados Unidos siendo niña, sentía una irrefrenable pasión por la fotografía. Falleció el 21 de abril de 2009 a los 83 años de edad sin intuir siquiera que su obra alcanzaría un enorme éxito popular, y todo se lo debe a un agente inmobiliario aficionado a las antiguedades.

En 2007, un chico de 26 años llamado John Maloof, el agente inmobiliario antes mencionado, acudió a una subasta pública de muebles y antiguedades en la que adquirió por 400 dólares una caja llena con 30.000 negativos. Maloof comenzó lentamente a revelar los negativos, obteniendo copias de una calidad sorprendente. Eran fotografías tomadas principalmente en las calles de Chicago en las decadas de los 60 y 70 por una niñera y fotógrafa aficionada llamada Vivian Maier, aunque Maloof en ese momento desconocía la identidad de la artista.

La pobre mujer no podía hacer frente a las deudas del casero, así que tuvo que desprenderse de algunas de sus posesiones más preciadas.

Maloof quedó tan fascinado con su trabajo que se decidió a comprar el resto de cajas de negativos de Maier, con lo cual su colección alcanza las 100.000 imágenes. Algunas de ellas también se tomaron en una playa, a la que Maier acudía con la familia que la tenía contratada como niñera.

Maloof no conocía ningún dato de la autora de las fotografías. En una de sus últimas compras de negativos, el agente inmobiliario encontró su nombre escrito a lapiz en el sobre de una fotografía. Acudió a Google para intentar saber quién era Vivian Maier, pero lo que econtró fue la esquela de la misteriosa fotógrafa callejera. Había fallecido justo el día antes del hallazgo.

Tal y como sucedió con una de las poetisas más admiradas de los Estados Unidos, Emily Dickinson, nuestra niñera protagonista falleció sin saber que su obra alcanzaría una popularidad inaudita tras su muerte.

Maloof prosiguió con sus pesquisas. En una tienda de fotografía centenaria de Chicago la recordaban vagamente, decían de ella que acudía de tanto en tanto a comprar negativos, y que era muy introvertida.

Hoy en día, con una velocidad realmente pasmosa, la crítica especializada se ha apresurado en aclamar el trabajo de esta desconocida aficionada cono uno de los mejores compendios de fotografía de calle de todo el siglo XX.

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Vivian Maier, a French-born woman who came to the United States as a child, felt an overwhelming passion for photography. She died on April 21, 2009 at 83 years of age without even intuit that her work would reach a huge popular success, and everything is owed to an estate agent fond of antiques.

In 2007, a 26 year old guy named John Maloof, the aforementioned agent, attended a public auction of antique furniture and where he purchased for $400 a box filled with 30.000 negatives. Maloof slowly began to reveal the negative, obtaining copies of surprisingly good quality. Photographs were taken mainly on the streets of Chicago in the decades of 60 and 70 for a nanny and amateur photographer named Vivian Maier, although Maloof at the time was unaware of the identity of the artist.

The poor woman could not cope with the debts of the home, so she had to part with some of her most prized possessions.

Maloof was so fascinated with her work that he decided to buy the remaining boxes of negatives by Maier, making his collection reaches 100,000 images. Some of them were also taken on a beach, which Maier went with the family who had hired her as a nanny.

Maloof is not aware of any evidence of the author of the photographs. In one of his last purchases negative, the real estate agent found her name written in pencil on the envelope of a photograph. He went to Google to try to find out who was Vivian Maier, but which he found was the obituary of the mysterious street photographer. She had died just the day before the discovery.

As happened with one of the most admired poets of the United States, Emily Dickinson, our nanny protagonist died without knowing that her work would reach an unprecedented popularity after her death.

Maloof continued with his inquiries. In a photo shop of Chicago’s centennial remembered her vaguely, saying she came from time to time to buy negative, and she was very introverted.

Today, with a truly astonishing speed, the critics have been quick to hail the work of this unknown amateur as one of the best summaries of street photography of the twentieth century.

(via: http://maikelnai.elcomercio.es/)