Pareja flotando en Apple River, Somerset // Couple floating in Apple River, Somerset (by Alfred Eisenstaedt, 1941)

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“Sólo estamos empezando a aprender qué decir en fotografía. El mundo en que vivimos es una sucesión de momentos fugaces, cualquiera de los cuales podría decir algo importante.” – Alfred Eisenstaedt

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“We are only beginning to learn what to say in a photography. The world we live in is a succession of fleeting moments, any one of which might say something significant.” – Alfred Eisenstaedt

Sombras proyectadas en calle de adoquines al amanecer en Nantucket // Shadows cast on cobblestone street in early morning on Nantucket (by Alfred Eisenstaedt)

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“Una vez que el ingenuo acercamiento del aficionado y el humilde deseo de aprender se desvanece, el espíritu creativo de la buena fotografía muere con él. Cada profesional debe retener siempre en su corazón un aficionado.” – Alfred Eisenstaedt

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“Once the amateur’s naive approach and humble willingness to learn fades away, the creative spirit of good photography dies with it. Every professional should remain always in his heart an amateur.” – Alfred Eisenstaedt

El día de los impuestos se aproxima: Retratos antiguos de contribuyentes ansiosos // Tax day is coming: Vintage portraits of anxious taxpayers (by Alfred Eisenstaedt, 1944)

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Todos conocemos la sensación: una corrosiva ansiedad de que en algún lugar, un auditor del IRS (Servicio Interno de Recaudación) está llegando a nuestro expediente. Pero tal vez podamos tener un muy pequeño consuelo en la idea de que esta miseria dolorosamente específica relacionada con los impuestos, no es algo nuevo.

Alfred Eisenstaedt, de la revista LIFE, capturó el rito más temido de la primavera -la presentación de declaraciones de impuestos- hace siete décadas y, excepto por el estilo de la ropa mostrada, estas imágenes podrían haber sido tomadas en abril pasado, o en la edición de abril anterior. Aquí, un siglo después de la promulgación del impuesto sobre la renta (03 de febrero 1913), LIFE.com conmemora la sombría tarea ineludible de pagar una de las cuotas nacionales, con una galería de fotografías.

Las naturales fotos de los contribuyentes, tomadas por Eisenstaedt con un teleobjetivo alrededor de 40 pies de distancia de sus sujetos en un centro de información del IRS en 1944 Nueva York, reafirman el viejo adagio de que, incluso cuando se trata de impuestos, cuanto más cambian las cosas , más permanecen -para bien o para mal- muy similares.

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We all know the feeling: a gnawing anxiety that somewhere out there, an IRS (Internal Revenue Service) auditor is reaching for our file. But perhaps we can draw some very small solace from the realization that this painfully specific, tax-related misery is nothing new.

LIFE’s Alfred Eisenstaedt captured the most dreaded rite of spring — filing tax returns — seven decades ago, and except for the style of clothes on display, these pictures might have been taken last April, or the April before that. Here, a full century after the enactment of the income tax (Feb. 3, 1913), LIFE.com commemorates the grim, unavoidable task of paying one’s national dues with a gallery of photographs.

Eisenstaedt’s candid shots of taxpayers, taken with a telephoto lens from around 40 feet away from his subjects at an IRS information center in 1944 New York, reaffirm the old adage that, even when it comes to taxes, the more things change, the more they remain — for better or for worse — very much the same.

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(via: https://leclownlyrique.wordpress.com/2014/03/20/unhappy-returns/ & http://life.time.com/curiosities/tax-day-vintage-photos-of-miserable-taxpayers)

Hora de comer en el rio Sena // Lunch hour at river Seine (by Alfred Eisenstaedt, 1963)

Alfred Eisenstaedt - Lunch hour at river Seine - 1963

“Esperé, enfoqué, esperé de nuevo durante varios minutos, después – recuerdo, siempre me comporté como un amateur con un equipo pequeño – click, estaba hecha.” – Alfred Eisenstaedt.

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“I waited, focused, waited again for several minutes, then – remember, I always behaved like an amateur with a little equipment – click, it was done.” – Alfred Eisenstaedt

Sophia Loren (by Alfred Eisenstaedt)

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Aquí, una serie de fotos de Sophia Loren en el apogeo de su fama – hecha por su gran amigo y fotógrafo de LIFE Alfred Eisenstaedt.

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Here, a series of photos of Sophia Loren at the height of her fame — made by her great friend and LIFE photographer Alfred Eisenstaedt.

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(via: http://life.time.com/icons/sophia-loren-rare-and-classic-photos-of-a-film-legend/?iid=lf%7Cmostpop#1)

Los ojos del odio // Eyes of hate (by Alfred Eisenstaedt, 1933)

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En septiembre de 1933, el fotógrafo de la revista LIFE Alfred Eisenstaedt viajó a Ginebra para documentar una reunión de la Liga de las Naciones. Una de las figuras políticas en la reunión fue el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, uno de los subordinados de Hitler más devotos y un hombre que se hizo conocido por su “antisemitismo homicida”.

Eisenstaedt era un judío nacido en Alemania. Sin saber esto al principio, Goebbels fue inicialmente amistoso hacia Eisenstaedt, quien fue capaz de capturar una serie de fotos que muestran el político nazi de buen humor y alegre (como en la fotografía de arriba).

Sin embargo, Goebbels pronto se enteró de la sangre que fluía por las venas judías de Eisenstaedt. Posteriormente, cuando Eisenstaedt se acercó a Goebbels para un retrato sincero, la expresión del político fue muy, muy diferente. En lugar de sonreír, frunció el ceño ante la cámara, y la famosa foto resultante muestra el hombre con “ojos de odio”.

Esto es lo que Eisenstaedt compartió más tarde en relación con esta experiencia:

“Lo encontré sentado solo en una mesa plegable en el jardín del hotel. Le fotografié desde la distancia sin que él fuese consciente de ello. Como reportaje documental, la imagen puede tener algún valor: sugiere su alejamiento. Más tarde le encontré en la misma mesa rodeado de ayudantes y guardaespaldas. Goebbels parecía tan pequeño, mientras que sus guardaespaldas eran enormes. Me acerqué y fotografié a Goebbels. Fue horrible. Me miró con una expresión llena de odio. el resultado sin embargo, fue una fotografía mucho más fuerte. No hay sustituto para el contacto personal cercano y la involucración con un sujeto, por muy desagradable que sea.”

y:

“Me miró con los ojos llenos de odio y esperó que me marchitarse. Pero no me marchité. Si tengo una cámara en la mano, no conozco el miedo.”

Esta fotografía de gran alcance se convertiría en una de las imágenes más famosas de Eisenstaedt, aunque él llegó a disparar una aún más emblemática pocos meses después, cuando Goebbels se suicidó al final de la Segunda Guerra Mundial.

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In September 1933, LIFE magazine photographer Alfred Eisenstaedt traveled to Geneva to document a meeting of the League of Nations. One of the political figures at the gathering was Nazi propaganda minister Joseph Goebbels, one of Hitlers most devout underlings and a man who became known for his “homicidal anti-Semitism.”

Eisenstaedt was a German-born Jew. Not knowing this at first, Goebbels was initially friendly toward Eisenstaedt, who was able to capture a number of photos showing the Nazi politician in a good and cheerful mood (as in the photograph above).

However, Goebbels soon learned of the Jewish blood flowing through Eisenstaedt’s veins. Subsequently, when Eisenstaedt approached Goebbels for a candid portrait, the politician’s expression was very, very different. Instead of smiling, he scowled for the camera, and the famous photo that resulted shows the man wearing “eyes of hate”.

Here’s what Eisenstaedt later shared regarding experience:

“I found him sitting alone at a folding table on the lawn of the hotel. I photographed him from a distance without him being aware of it. As documentary reportage, the picture may have some value: it suggests his aloofness. Later I found him at the same table surrounded by aides and bodyguards. Goebbels seemed so small, while his bodyguards were huge. I walked up close and photographed Goebbels. It was horrible. He looked up at me with an expression full of hate. The result, however, was a much stronger photograph. There is no substitute for close personal contact and involvement with a subject, no matter how unpleasant it may be.”

and:

“He looked at me with hateful eyes and waited for me to wither. But I didn’t wither. If I have a camera in my hand, I don’t know fear.”

This powerful photograph would become one of Eisenstaedt’s most famous images, though he did shoot an even more iconic just months after Goebbels committed suicide at the end of World War II.

(via: http://www.petapixel.com/)