Soldado estadounidense muerto por francotirador alemán // American soldier killed by german sniper (by Robert Capa, 1945)

Leipzig 1945

El 17 de abril de 1945 la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su final. Capa se había unido a la Segunda División del 1er Ejército a su paso por la periferia de Leipzig, donde entró sin apenas oposición. Acompañó a un pelotón de ametralladoras a un edificio de apartamentos en la esquina de la calle principal. En el quinto piso, dos soldados disparaban con el arma puesta sobre una mesa junto a una ventana. En un momento dado, salieron al balcón del apartamento, desde el que tenían una vista directa a lo largo de la carretera principal sobre el puente, para proporcionar una buena cobertura a las tropas que avanzaban. Capa pensó que desde allí podría tomar una buena fotografía de los soldados que pudieran estar en el puente y que podría ser, tal como refiere en su autobiografía “Ligeramente desenfocado”, “la última fotografía de la guerra para mi cámara”.

Utilizando alternativamente sus dos cámaras, fotografió a los soldados disparando a través de la ventana y, después, fuera, desde el balcón. De repente, frente a él uno de los soldados recibió un disparo de un francotirador alemán y cayó muerto. Capa disparó algunas fotografías en las que la sangre del soldado fluye en un charco que se extiende por el suelo. Son las fotos más crudas de toda la carrera de Capa.

Life no publicó las fotografías hasta el número del 14 de mayo, que anunció el fin de la guerra en Europa, sugiriendo, como afirmaría el propio Capa, que tenía “la fotografía del último soldado en caer”, aunque lo cierto es que la guerra continuó con numerosas muertes durante tres semanas más.

Life tapó las caras de los dos soldados en el balcón a fin de que la familia del fallecido no supiera de la muerte de su hijo antes de recibir la notificación oficial por parte del Ejército estadounidense.

Sobre las fotografías, la revista reprodujo cuatro versos del poema de A. E. Housman:
“Por tanto, aunque lo mejor es malo,
muchacho, ponte en pie y haz todo lo que puedas;
ponte en pie y lucha y ve a quien te ha de matar,
y recibe la bala en el cerebro”

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On April 17, 1945 World War II was nearing its end. Capa had joined the Second Division of the 1st Army on its way through the outskirts of Leipzig, where it entered with little opposition. Accompanied a platoon of machine guns at an apartment building on the corner of Main Street. On the fifth floor, two soldiers were shooting with the gun placed on a table next to a window. At one point, they went to the balcony of the apartment, since they had a direct view over the main road over the bridge, to provide good cover for the advancing troops. Capa thought from there he could take a good photograph of soldiers who could be on the bridge and could be, as relates in his autobiography “Slightly out of focus”, “the last picture of the war for my camera”.

Using his two cameras alternately, photographed soldiers shooting through the window and then out from the balcony. Suddenly, in front of him one of the soldiers was shot by a German sniper and died. Capa shot some photographs that soldier’s blood flowing in a pool that stretches across the floor. They are the most hard photos made by Capa in his whole work.

Life magazine did not publish the photographs until the number of May 14, when they announced the end of the war in Europe, suggesting, as Capa assert himself, he had “the picture of the last soldier to fall”, but the fact is that the war continued with numerous deaths for three weeks.

Life covered the faces of the two soldiers on the balcony so that the deceased’s family did not know of his son’s death before receiving official notification from the U.S. Army.

Over the pictures, the magazine reprinted four verses of the poem of A. E. Housman:
“Therefore, though the best is bad,
boy, stand up and do your best;
stand up and fight and see who has to kill you,
and receive the bullet in the brain”

(via: http://espatulasudaca.blogspot.com.es/)

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La salida de los americanos // The departure of the Americans (by Christine Spengler, 1973)

“La fotografía se llama ‘La salida de los americanos’. La capturé justo una hora antes de que se firmase la paz y los norteamericanos salieran para siempre de Vietnam. Fue en la base militar de Bien Hoa. De repente, veo que, agazapada en un rincón, una joven vietnamita, sonrisa tensa, da por última vez en su vida cera a las botas que tanto odia. La foto fue portada de The New York Times. Yo era una principiante, acababa de llegar a Saigón, con un solo billete, como siempre.”

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“The photograph is called ‘The departure of the Americans’. I captured it just one hour before the peace was signed and the Americans leave Vietnam forever. It was in the military base of Bien Hoa. Suddenly, I see, hidden in a corner, a young Vietnamese, tight smile, giving for the last time in her life wax to the boots she hates so. The photo was cover of The New York Times. I was a beginner, had just arrived in Saigon, with a single ticket, as usual. ”

La niña del Napalm // The Napalm girl (by Nick Ut, 1972)

Esta foto famosísima de la niña Kim Phu corriendo desnuda por la carretera, con su piel ardiendo a causa del napalm cambió la forma en la que el mundo contemplaba la guerra de Vietnam y, de hecho, todas las guerras. Esta fotografía se vio en todo el mundo y, con posterioridad, ganó el premio Pulitzer. Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 y se crió en la aldea de Trang Bang, situada a 30 minutos al norte de Saigón. Durante la guerra de Vietnam, la estratégica Carretera 1 que atraviesa la aldea se convirtió en la principal ruta de aprovisionamiento entre Saigón y Phnom Penh.

Nick Ut, fotógrafo de la agencia Associated Press, que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la joven Kim. Conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Luego pasó 14 meses recuperándose. Nadie esperaba que Kim Phuc sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y necesitaría muchas operaciones y años de terapia.

A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea, y así ella y su familia pudieron empezar a reconstruir sus vidas.

Finalmente, Kim Phuc se asentó con su marido en Occidente y hoy vive en Canadá con su familia. Desde hace años se dedica a dar charlas para tomar conciencia del problema de las guerras. Su visión de la vida cambió absolutamente, pero no por ello tiene odio (aunque tuvo fases en las que deseó morir). De hecho, manifestó públicamente su perdón al piloto que erróneamente había vaciado las bombas sobre su aldea.

“Puede que les cueste creerlo, pero a veces me gusta acordarme de esa niña pequeña que corría gritando por la calle. No es simplemente un símbolo de la guerra, es un símbolo del grito por la libertad”, dice hoy Kim Phuc.

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This famous photo of the girl Kim Phu running naked down the road, while her skin burning because of the napalm, changed the way the world watched the Vietnam War and, indeed, all wars. This photograph was all over the world, and subsequently won the Pulitzer Prize. Phan Thi Kim Phuc was born in 1963 and raised in the village of Trang Bang, located 30 minutes north of Saigon. During the Vietnam War, the strategic Route 1 that runs through the village became the main supply route between Saigon and Phnom Penh.

Nick Ut, the photographer from Associated Press, was there to cover the attack, took the photograph of young Kim. Moved by her pain, was rushed to a South Vietnamese hospital. She then spent 14 months recuperating. Nobody expected that Kim Phuc survived. Third degree burns covered half of his body and needed many operations and years of therapy.

Within two years, against all odds and with the help of the doctors who were devoted to her care, she was able to return to her village so she and her family begin to rebuild their lives.

Finally, Kim Phuc and her husband settled in the West and now lives in Canada with his family. For years dedicated to giving lectures to raise awareness of the problem of war. Her vision of life changed completely, but not have hatred (although it had phases in which wished to die). In fact, publicly expressed her forgiveness to the pilot who mistakenly had emptied the bombs on her village.

“You may find it hard to believe, but sometimes I like to remember that little girl running screaming down the street. It is not simply a symbol of war, is a symbol of the cry for freedom”, said Kim Phuc now.