Europe (by Robert Frank, 1950)

Robert Frank - Europe - 1950

“Cuando la gente mira mis fotografías quiero que se sientan igual que cuando leen por segunda vez una línea de un poema.” – Robert Frank

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“When people look at my pictures I want them to feel the way they do when they want to read a line of a poem twice.” – Robert Frank

Tulipán, París // Tulip, Paris (by Robert Frank, 1950)

Robert Franck - Tulip - Paris

“El blanco y negro son los colores de la fotografía. Para mí simbolizan las alternativas de esperanza y desesperación a la que la humanidad está sometida para siempre. La mayoría de mis fotografías son de gente; simplemente se les ve, como a través de los ojos del hombre de la calle. Hay una cosa que la fotografía debe contener, la humanidad del momento. Este tipo de fotografía es realismo. Pero el realismo no es suficiente – tiene que haber visión, y los dos juntos pueden hacer una buena fotografía. Es difícil describir esta delgada línea donde la asunto termina y la mente comienza.” – Robert Frank

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“Black and white are the colors of photography. To me they symbolize the alternatives of hope and despair to which mankind is forever subjected. Most of my photographs are of people; they are seen simply, as through the eyes of the man in the street. There is one thing the photograph must contain, the humanity of the moment. This kind of photography is realism. But realism is not enough – there has to be vision, and the two together can make a good photograph. It is difficult to describe this thin line where matter ends and mind begins.” – Robert Frank

Chica del ascensor // Elevator girl (by Robert Frank, 1955)

Una de las imágenes más famosas del fotógrafo Robert Frank despertó un interés particular de su amigo, el escritor beat Jack Kerouac.
En su introducción al libro de fotografías de Frank “Los Americanos”, Kerouac escribió: “Esa chica solitaria del ascensor mirando hacia arriba, suspirando en un ascensor lleno de demonios borrosos, ¿Cuál es su nombre y dirección?”

Ahora lo sabemos.
Hoy, Sharon Collins vive en San Francisco. Hace unos 10 años visitó el San Francisco Museum of Modern Art y se sintió atraída por una foto en particular – la misma foto sobre la que Jack Kerouac escribió.

“Me paré en frente de esta fotografía en particular, probablemente por un total de cinco minutos, sin saber por qué me estaba fijando en ella”, dice. “Y entonces realmente me di cuenta de que la chica de la foto era yo.”

La emblemática foto muestra a una joven, pulsando el botón de un ascensor, mirando hacia arriba con una expresión indescifrable.

En ese momento, su nombre era Sharon Goldstein, viviendo en Miami Beach. A los quince años, ella consiguió un trabajo de verano como chica del ascensor en el Hotel Sherry Frontenac. Ella dice que el hotel estaba siempre lleno de turistas, y muchos de ellos tenían cámaras. Aunque desea recordar ese turista en particular, no lo consigue. Pero ella ha reconstruido lo que pasó mirando la hoja de contactos de Frank.

“Robert Frank hizo unas cuatro fotos mías sin flash en el ascensor. Yo no sabía que las estaba tomando. Después, cuando el ascensor vacío sus ‘demonios borrosos'”, dice ella, “él me pidió que me girase y sonriese a la cámara. Y esbocé una sonrisa, poniendo mis manos en mis caderas.”

Pero a partir de la única imagen que fue elegida para “Los Americanos”, Kerouac adivinó que ella se sentía sola. Collins cree que él tenía razón.

“Él vio en mí algo que la mayoría de la gente no ve. Tengo una gran sonrisa y una gran carcajada, y por lo general soy bastante divertida. Así que la gente ve algo en mí. Y sospecho que Robert Frank y Jack Kerouac vieron algo más profundo. Algo que sólo las personas que estaban muy cerca de mí podían ver. No es necesariamente soledad, es… ensoñación.”

Medio siglo más tarde, Collins posa en una recreación de la misma escena. Más abajo puede verse esta imagen.

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One of photographer Robert Frank’s most famous images aroused a particular interest from his friend, beat writer Jack Kerouac.
In his introduction to Frank’s book of photos “The Americans”, Kerouac writes, “That little ole lonely elevator girl looking up sighing in an elevator full of blurred demons, what’s her name and address?”

Now we know.
Today, Sharon Collins lives in San Francisco. About 10 years ago she visited the San Francisco Museum of Modern Art and found herself drawn to a particular photo — the same photo Jack Kerouac wrote about.

“I stood in front of this particular photograph for probably a full five minutes, not knowing why I was staring at it,” she says. “And then it really dawned on me that the girl in the picture was me.”

The iconic shot shows a young girl, pressing an elevator button, looking up with an unreadable expression.

At the time, her name was Sharon Goldstein, growing up in Miami Beach. At fifteen, she got a summer job as an elevator girl at the Sherry Frontenac Hotel. She says the hotel was always full of tourists, and many of them had cameras. Although she wishes she remembers this particular tourist, she doesn’t. But she pieced together what happened by looking at Frank’s contact sheet.

“Robert Frank took about four photos of me without a flash in the elevator. I didn’t know he was taking them. And then when the elevator emptied of its ‘blurred demons,'” she says, “he asked me to turn around and smile at the camera. And I flashed a smile, put my hands on my hips.”

But from the single image that was chosen for The Americans, Kerouac guessed she was lonely. Collins thinks he was pretty close.

“He saw in me something that most people didn’t see. I have a big smile and a big laugh, and I’m usually pretty funny. So people see one thing in me. And I suspect Robert Frank and Jack Kerouac saw something that was deeper. That only people who were really close to me can see. It’s not necessarily loneliness, it’s … dreaminess.”

A half-century later, Collins poses in a recreation of the same scene. Below you can see this image.

(via: http://www.npr.org/)

Los Americanos // The Americans (by Robert Frank, 1958)

Con ayuda del artista que más influyó sobre su persona, el fotógrafo Walker Evans, Robert Frank recibió un permiso especial de la Fundación John Simon Guggenheim en 1955 para viajar a través de los Estados Unidos y fotografiar la sociedad en todos los estratos. Llevó a su familia con él en una serie de viajes de carretera durante los dos años subsiguientes, en los que tomó unas 28.000 fotografías. Solo 83 de estas fueron seleccionadas por él para ser publicadas en The Americans.

Poco después de haber regresado a Nueva York en 1957, Frank conoció en una fiesta al escritor de la generación Beat, Jack Kerouac, a quien le mostró algunas de las fotografías tomadas en sus viajes. Kerouac le dijo inmediatamente a Frank “seguro que puedo escribir algo acerca de estas fotos”, contribuyendo posteriormente a la introducción de la edición estadounidense de The Americans. Frank también se hizo amigo de Allen Ginsberg, y fue uno de los principales artistas en documentar la subcultura Beat, que iba de la mano con el interés de Frank en documentar el contraste entre el optimismo reinante en los años 1950 y la diferencias raciales y de clases en la sociedad estadounidense. La ironía que veía Frank en la cultura estadounidense influenciaron sin duda su técnica fotográfica, marcando un claro contraste en comparación con la mayoría de los foto periodistas contemporáneos, visible en su estilo inusual de enfoque y el uso de luz baja, entre otras características que se desviaban de las técnicas de fotografía aceptadas.

Estas diferencias con los estándares contemporáneos de fotografía le dificultaron a Frank en un inicio ser publicado en los Estados Unidos. Les Americains fue publicado por primera vez en 1958 por Robert Delpire en París, y posteriormente en 1959 en los Estados Unidos por Grove Press, en donde recibió criticas substanciales en un principio. Popular Photography, por ejemplo, clasificó sus imágenes de “considerablemente opacas, porosas, exposiciones turbias, horizontes distorsionados y en general descuidadas.” Aunque las ventas en un comienzo fueron bajas, la introducción de Kerouac ayudó a elevarlas en gran parte por la popularidad que representaba el fenómeno Beat en ese entonces. Con el paso del tiempo y mediante la inspiración a artistas posteriores, The Americans se convirtió en un trabajo representativo dentro de la fotografía y la historia del arte estadounidense, siendo a su vez el trabajo con que Frank más se identifica.

En la actualidad, The Americans es sin duda uno de los trabajos de referencia obligada para cualquiera que esté interesado en la cultura fotográfica.

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With the help of the artist who most influenced him, the photographer Walker Evans, Robert Frank received a special permit from the John Simon Guggenheim Foundation in 1955 to travel across the United States and photograph at all levels of society. He took his family with him in a series of road trips during the two subsequent years, during which it took some 28,000 photographs. Only 83 of these were selected by him for publication in The Americans.

Shortly after returning to New York in 1957, Frank met at a party the writer of the Beat Generation, Jack Kerouac, to who he showed some photographs taken on his travels. Kerouac immediately told Frank “sure I can write something about these pictures,” later contributing to the introduction of the U.S. edition of The Americans. Frank also became friend with Allen Ginsberg, and was one of the leading artists in documenting the Beat subculture, which went hand in hand with Frank’s interest in documenting the contrast between the optimism prevailing in 1950 and racial differences and classes in American society. Frank saw the irony in American culture certainly influenced his photographic technique, marking a sharp contrast compared to most contemporary photojournalists, visible in his unusual style of focus and low light use, among other characteristics deviated from accepted photographic techniques.

These differences with contemporary standards of photography brought some difficulties to Frank to initially be published in the United States. Les Americains was first published in 1958 by Robert Delpire in Paris and later in 1959 in the United States by Grove Press, where he received substantial criticism in the beginning. Popular Photography, for example, classified his images of “substantially opaque, porous, exhibitions murky, distorted horizons and generally neglected.” Although sales were low initially, the introduction of Kerouac helped raise them in large part by the popularity of the Beat phenomenon represented at the time. Over time and through the inspiration of later artists, The Americans became a representative work in photography and American art history, which at the time the work that Frank most identifies.

Today, The Americans is one of the work of arguably reference for anyone interested in photographic culture.