Colono resistiendo a las tropas // Settler resisting to troops (by Oded Balilty, 2006)

Oded Balilty

El fotógafo israelí Oded Balilty, de la agencia Associated Press, ganó el Premio Pulitzer de fotografía periodística en 2007. La imagen muestra a una colona judía luchando en solitario contra las fuerzas de seguridad israelíes durante el desalojo del asentamiento de Amona en Cisjordania.

//

The Israeli photographer Oded Balilty, from Associated Press agency won the Pulitzer Prize for photojournalism in 2007. The image shows a lone Jewish settler struggling against Israeli security forces during the evacuation of the Amona settlement in the West Bank.

Advertisements

Ejecución en la calle de un prisionero del Viet Cong // Street execution of a Viet Cong prisoner (by Eddie Adams, 1968)

Street execution of a Viet Cong prisioner - by Eddie Adams

Muchas veces vemos una y otra vez una fotografía famosa y no sabemos cual es la historia que tiene detrás. Hoy contaremos la historia de la celebre imagen que Eddie Adams sacó el 1 de febrero de 1968, y que le valió entre otros el premio Pullitzer. Como en otras muchas fotografías famosas, Adams fue victima de la interpretación de su propia imagen.

Aquel 1 de febrero de 1968, el temido Jefe de la policía survietnamita, el general Nguyen Ngọc Loan, ejecutó de un disparo en la cabeza y en medio de una calle de Saigón, a Nguyen Van Lem, miembro del Frente Nacional de Liberación, el famoso Vietcong, que se hacía llamar capitán Lop.

Dos días antes, el Vietcong, se saltó un pacto de alto el fuego que celebraba la entrada del nuevo año vietnamita, y realizó una terrible ofensiva en Saigón, atacando diversos objetivos, entre ellos la comisaría central de policía, y ejecutaron en sus domicilios a numerosos oficiales del ejército y la policía, así como a sus familiares. Este ataque pasó a la historia como “la ofensiva del Tet”.

Van Lem, que supuestamente dirigía este escuadrón, fue capturado junto a una zanja que iba a servir de fosa común, y en la que había 34 cuerpos, en su mayoría de soldados y policías. 6 de estos cuerpos eran ahijados del general jefe de la policía Ngọc Loan.

Al día siguiente a capturarlo Ngoc Loan ejecutó a Van Lem en la calle, donde esa imagen quedaría grabada para la posteridad. Muchos dicen que de no haber estado la prensa presente Ngoc Loam no hubiera disparado. Los testigos eran un cámara de la NBC que grabó la ejecución en video, y Eddie Adams que fotografió la escena. Nada más disparar, Ngoc Loan se dirigió hacia el cámara y le dijo: “Estos hombres matan a mucha gente de nuestro pueblo, y creo que Buda me perdonará”.

Pero sus aliados no lo hicieron, y la foto, fue portada del New York Times y los principales diarios de sus aliados americanos, convirtiéndose en la gota que colmaba el vaso para la gente que estaba en contra de la guerra de Vietnam y usada desde ese momento como icono por el movimiento antibélico.

El propio ejército americano repudió a Ngoc Loan por ese acto que les puso en contra de la opinión pública y que representaba una derrota psicológica importante.

Cuando los comunistas ganaron Saigón, Ngoc Loan escapó a los Estados Unidos en 1975, donde se estableció, siendo reclamado como criminal de guerra sin éxito. En la ciudad de Burke, Virginia, abrió una pizzería viviendo como un ciudadano más, pero en 1991 fue reconocido y amenazado. Las constantes presiones hundieron su negocio que tuvo que cerrar y huyó a Washington, donde murió de cáncer en 1998.

La otra cara de esta historia es la del fotógrafo, Eddie Adams, que ganó el Pullitzer por la foto de la ejecución y fue colocado en el podio de los fotoperiodistas más prestigiosos del mundo gracias a su trabajo en el conflicto de Vietnam.

A pesar de esto, siempre se lamentó de la interpretación que se dio a su foto y en una entrevista con “Time” declaró:

“El general mató a un Vietcong con la pistola. Yo maté al general con mi cámara fotográfica. La fotografía es el arma más poderosa del mundo. La gente se las cree, pero las fotos mienten, incluso sin ser manipuladas. Sólo son medias verdades.

Lo que la fotografía no preguntaba era : ¿Qué hubieras hecho tú de haber sido el general en aquel momento y de haber sido tú el que capturó al supuesto tipo malo después de que hubiera volado por los aires a uno, dos o tres soldados americanos?”.

Este tipo es un héroe. Combatía en nuestra guerra, por su pueblo. Había ayudado a construir un hospital en Saigón. Acababa de asistir a la masacre de varios de sus compañeros.

Esta era la justificación que Adams hacía de su célebre imagen y del general Ngoc Loan, al que pidió perdón varias veces por el daño que su imagen le había hecho. Cuando Loan murió en 1998, Adams envió su familia una nota: “Pido disculpas, mis ojos están llenos de lágrimas”.

Adams murió en 2004 y la polémica de su imagen sigue hoy tan viva como en el momento en el que apretó el disparador de su cámara.

//

Many times we see over and over again a famous photograph and do not know what is the story behind it. Now we tell the story of the famous Eddie Adams image he took the February 1, 1968, and earned him the Pulitzer Prize among others. As with many famous photographs, Adams was the victim of his own image interpretation.

That February 1, 1968, the Chief of Police feared South Vietnamese General Nguyen Ngoc Loan, executed by a shot in the head and in the middle of a street in Saigon, Nguyen Van Lem, a member of the National Liberation Front, the famous Vietcong, who called himself Captain Lop.

Two days earlier, the Vietcong, skipped a ceasefire pact input celebrating Vietnamese new year, and made a terrible offensive in Saigon, attacking various targets, including police headquarters, and executed in their homes to many officers of the army and the police, as well as their families. This attack went down in history as the “Tet Offensive”.

Van Lem, who allegedly ran the squad, was captured along a ditch that was to serve as a mass grave, and in which there were 34 bodies, mostly of soldiers and police. Six of these bodies were godchildren of General Police Chief Ngọc Loan.

The day after capture Ngoc Loan executed Van Lem in the street, where that image would be recorded for posterity. Many say that had not been present Ngoc Loam press had not fired. The witnesses were an NBC cameraman who recorded the performance on video, and Eddie Adams who photographed the scene. Just shoot, Ngoc Loan headed for the camera and said: “These men kill many people in our town, and I think Buddha will forgive me.”

But his allies did not, and the picture was on the cover of the New York Times and major newspapers of their American allies, becoming the straw that broke the camel for people who were against the Vietnam War and used from that time as the icon for the antiwar movement.

The American military itself Ngoc Loan repudiated by that act put them against public opinion and it represented a major psychological defeat.

When the Communists won Saigon, Ngoc Loan escaped to the United States in 1975, where he settled, being claimed as a war criminal without success. In the town of Burke, Virginia, opened a pizzeria living as a citizen, but in 1991 was recognized and threatened. Constant pressure sank his business had to close and fled to Washington, where he died of cancer in 1998.

The other side of this story is the photographer, Eddie Adams, who won the Pulitzer for the photo of the execution and placed on the podium of the world’s most prestigious photojournalists through his work in the conflict in Vietnam.

Despite this, he always lamented the interpretation that was given to his photo and an interview with “Time” stated:

“General killed a Vietcong with a gun. I killed the general with my camera. Photography is the most powerful weapon in the world. People believe them, but photographs lie, even without being manipulated. They are only half-truths.

What the photograph did not ask was: What would you have done being general at that time and have been you who captured the alleged bad guy after he had blown up one, two or three American soldiers? “.

This guy is a hero. He fought in our war, for his people. He had helped build a hospital in Saigon. Had just attended the slaughter of several of his comrades.

This was the justification that Adams made his famous image and General Ngoc Loan, who repeatedly apologized for the harm he had done with his image. When Loan died in 1998, Adams sent his family a note: “I apologize, my eyes are filled with tears.”

Adams died in 2004 and the controversy of his image is as alive today as in the time when pulled the trigger on your camera.

Eddie Adams - 2

Eddie Adams - 3

Eddie Adams - 4

Eddie Adams - 5

South Vietnamese Head of Police General Nguyen Ngoc Loan

Eddie Adams - 7

Eddie Adams

(via: http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2011/09/06/la-historia-tras-la-foto-del-general-nguyen-tomada-por-eddie-adams/)

Izando la bandera en Iwo Jima // Raising the flag on Iwo Jima (by Joe Rosenthal, 1945)

Joe Rosenthal fue el autor de “Raising the Flag on Iwo Jima”, una de las fotografías más conocidas de la Segunda Guerra Mundial e incluso de la historia, la del grupo de marines izando la bandera de los Estados Unidos en el monte Suribachi durante la batalla por la conquista de Iwo Jima, foto que le valdría a su autor el Premio Pulitzer de fotografía ese mismo año.

Sin embargo, esa no fue la primera bandera que se izaba esa mañana en la cumbre del monte Suribachi, sino la segunda. La primera bandera fue izada a eso de las diez de la mañana por Hank Hansen (es el que no lleva casco), Boots Thomas (el que está sentado), John Bradley (detrás de Thomas), Phil Ward (su mano sujeta el asta), Jim Michaels (con la carabina) y Chuck Lindberg (detrás de Michaels). La fotografía fue tomada por Louis R. Lowery, un sargento de los marines que trabajaba para la revista Leatherneck (leatherneck es el apodo de los marines).

Lo que no está del todo claro es por qué se retiró esa primera bandera y se puso la segunda. Una versión asegura que simplemente era demasiado pequeña para que se viera desde otras posiciones de los marines, por lo que se ordenó cambiarla por otra más grande.

Al llegar a la cumbre Rosenthal descubrió que estaban preparando la nueva bandera para izarla y se puso a preparar un sitio en el que apoyar su cámara para hacer la foto cuando por el rabillo del ojo vio que estaban a punto de clavar el mástil, así que levantó la cámara, y apuntando a ojo hizo la foto que todos conocemos.

Luego, para asegurarse de que tenía una foto publicable hizo una segunda foto, en este caso posada, que más tarde sería origen de duras controversias acerca de si la primera foto había sido también posada o no, pues en una entrevista con Time-Life hubo un malentendido acerca de cual de las dos fotos había sido posada, con lo que se llegó a acusar a Rosenthal de haber falseado la foto e incluso se llegó a pedir que le retiraran el Pulitzer.

El motivo de que la foto de Rosenthal se hiciera enormemente popular y no la de Lowery es que mientras que la del segundo era para uso interno de los marines, Rosenthal trabajaba para Associated Press, con lo que su foto fue reproducida rápidamente por cientos de periódicos (estaba circulando ya unas 17 horas y media después de haber sido tomada, un tiempo récord para la época). Además, fue escogida por el presidente Roosevelt para el póster de la séptima campaña de venta de bonos de guerra, lo que la hizo aún más popular.

De todos modos, desde que se conquistó el monte Subirachi el 23 de febrero de 1945 hasta que Iwo Jima fue declarada «segura» el 26 de marzo del mismo año aún se produjeron cruentos combates que costaron la vida a miles de soldados más de ambos bandos, entre ellos tres de los seis que salen en la foto de Rosenthal, Michael Strank, Harlon Block y Franklin Sousley.

//

Joe Rosenthal was the author of “Raising the Flag on Iwo Jima,” one of the most famous photographs of World War II and even the history of the group of Marines raising the flag of the United States on Mount Suribachi during the battle for the conquest of Iwo Jima, which earned him a picture its author the Pulitzer Prize for Photography that same year.

However, this was not the first flag that was hoisted this morning at the summit of Mount Suribachi, but the second. The first flag was raised at about ten o’clock Hank Hansen (who does not carry the helmet), Boots Thomas (the one sitting), John Bradley (behind Thomas) Phil Ward (hand holding the pole ), Jim Michaels (with carbine) and Chuck Lindberg (behind Michaels). The photograph was taken by Louis R. Lowery, a Marine sergeant who worked for Leatherneck magazine (the nickname Leatherneck Marine).

What is not entirely clear is why this first flag was removed and placed second. One version says that it was simply too small to be seen from other positions of the Marines, so it was ordered by a larger change.

Upon reaching the summit Rosenthal discovered that they were preparing to hoist the new flag and began to prepare a site on which to rest your camera to take the shot when the corner of his eye he saw they were about to fasten the mast, so up the camera, and pointing to the picture was eye we all know.

Then, to make sure he had a photo publishable made a second photo, in this case inn, later to be the origin of hard disputes about whether the first picture was also inn or not, as in an interview with Time-Life was a misunderstanding about which of the two pictures had been posed, which he was accused of having falsified the Rosenthal photo and even came to ask to withdraw the Pulitzer.

The reason that Rosenthal’s photo was made hugely popular and not that of Lowery is that while the second was for internal use by the Marines, Rosenthal worked for Associated Press, which his photograph was reproduced quickly by hundreds of newspapers (was circulating already about 17 hours after being taken, a record time for the time). He was also chosen by President Roosevelt for the seventh poster campaign to sell war bonds, which made it even more popular.

However, since the conquered Mount Subirachi the February 23, 1945 until Iwo Jima was declared “safe” on 26 March of that year there were still heavy fighting that killed thousands of soldiers on both sides , including three of the six that appear in the photo of Rosenthal, Michael Strank, Harlon Block and Franklin Sousley.

(via: http://www.microsiervos.com/)

Kong Nyong, el niño que sobrevivió al buitre // Kong Nyong, the child who survived the vulture (by Kevin Carter, 1993)

Todos los grandes iconos fotográficos cargan con su ración de mitología. Pero hay otros en los que la mitología ha virado hacia la leyenda negra. ¿Por qué Kevin Carter no ayudó a la niña a escapar del buitre? No es fácil imponerse a las leyendas, y más cuando estas tienen el color negro de la muerte.

El fotógrafo sudafricano Kevin Carter visitó en avioneta la aldea sudanesa de Ayod en 1993 para denunciar la hambruna y la guerra que sufría el país. Antes de irse, vio a un bebé desnutrido tendido en la arena justo en el mismo plano que un buitre, dos símbolos poderosos que representaban la mejor metáfora de lo que sucedía en aquel lugar en aquel instante, una de las catástrofes humanitarias más importantes del siglo XX. En realidad, la niña no estaba desfallecida, sino que se encontraba en la postura típica defecando a las afueras de su poblado y un buitre estaba al acecho. Carter, que observó la escena, la fotografió. Esperó para tomar una foto mejor: con el buitre abriendo sus alas, pero no lo consiguió. Según él, la niña consiguió recuperarse y continuar con su camino.

Carter dejó Ayod sabiendo que había conseguido una gran fotografía y así fue. ‘The New York Times’ la publicó días después con un efecto que él desconocía. La opinión pública se volvió contra él por no haber hecho nada para salvar a la criatura de las garras de ese buitre amenazante, llegando a acusarle de ser el auténtico carroñero de la foto. Un año después, en 1994, ganó el Premio Pulitzer y se suicidó.

Cientos de entradas en Internet explican que el suicidio de Carter fue debido a que no pudo superar la culpa de no haber ayudado a la niña. Todo es mentira, y su suicidio nada tuvo que ver con esto.

Nadie vio morir a aquel bebé y es la propia imagen la que desmiente ese destino trágico, al menos en parte, ya que la criatura de la foto lleva en su mano derecha una pulsera de plástico de la estación de comida de la ONU, instalada en aquel lugar. Si se observa la foto en alta resolución, puede leerse, escrito en rotulador azul, el código “T3”.

Florence Mourin coordinaba los trabajos en aquel dispensario improvisado: “Se usaban dos letras: “T”, para la malnutrición severa y “S”, para los que sólo necesitaban alimentación suplementaria. El número indica el orden de llegada al feed center”. Es decir, que Kong tenía malnutrición severa, fue el tercero en llegar al centro, se recuperó, sobrevivió a la hambruna, al buitre y a los peores presagios de los lectores occidentales.

A Carter se le criticó por no ayudar a la niña y el mundo la dió por muerta a pesar de que el propio Carter no la vio morir, sólo tomó la foto y se fue minutos después. La realidad es que ya estaba registrada en la central de comida, en la que atendían enfermeros franceses de la ONG Médicos del Mundo.

Con esa premisa, y la posibilidad de que la criatura siguiera viva a pesar de la hambruna y la guerra, un equipo ha viajado a Ayod 18 años después para reconstruir la historia de aquella fotografía.

Después de varias reuniones con decenas de habitantes de la aldea, una mujer que repartía comida en aquel lugar hace 18 años llamada Mary Nyaluak dio la primera pista sobre el paradero de la misteriosa criatura. “Es un niño y no una niña. Se llama Kong Nyong, y vive fuera de la aldea”.

Dos días después, aquella pista llevaría hasta la familia del pequeño, cuyo padre identificó al pequeño y confirmó que se recuperó de aquella hambruna pero que murió hace cuatro años de “fiebres”.

(via: http://www.elmundo.es)

//

All major photographic icons bear its share of mythology. But there are others in that mythology has shifted to the black legend. Why Kevin Carter did not help the girl to escape the vulture? It is not easy to be imposed on the legends, and more when they have the color black of death.

The South African photographer Kevin Carter visited by plane the village in Sudan called Ayod in 1993 to denounce the war, and famine suffering the country. Before leaving, he saw a malnourished baby lying on the sand right in the same plane as a vulture, two powerful symbols that represented the best metaphor for what happened in that place at that moment, one of the most important humanitarian catastrophes of the century XX. In fact, the girl was not faint, but was in the typical posture of defecating outside their village and a vulture lurking. Carter, who observed the scene, took the photo. He waited to take a better photo, with the vulture spreading its wings, but could not. According to him, she managed to recover and continue their journey.

Carte left Ayod knowing he had taken a great photograph and it was. The New York Times published it days later with an effect that he did not know. Public opinion turned against him for not doing anything to save the child from the claws of this vulture threatening, even accused of being the real photo scavenger. A year later, in 1994, he won the Pulitzer Prize and committed suicide.

Hundreds of publications on the Internet explain Carter’s suicide was because he could not overcome the guilt of not helping the girl. Everything is a lie, and his suicide had nothing to do with it.

No one saw the death of that baby and is the very image that denies the tragic destiny, at least in part, because the creature in the picture carries in his right hand a plastic bracelet food station of the UN, installed in there. Looking at the high resolution picture can be read, written in blue marker, the code “T3”.

Florence Mourin coordinated the work at the makeshift clinic: “It used two letters” T “for severe malnutrition and” S “, for which only needed supplementary feeding. The number indicates the order of arrival at the feed center.” This means that Kong had severe malnutrition, was the third to reach the center, she recovered, survived famine, the vulture and the worst omen for Western readers.

Carter was criticized for not helping the girl and the world gave up for dead even though Carter himself did not see her die, just took the picture and left minutes later. The reality is she was already registered in the central food in French nurses attending the NGO Doctors of the World.

With that premise, and the possibility that the creature still alive in spite of famine and war, a team traveled to Ayod 18 years later to reconstruct the history of that photograph.

After several meetings with dozens of villagers, a woman handing out food in that place 18 years ago named Mary Nyaluak gave the first clue to the whereabouts of the mysterious creature. “It’s a boy and not a girl. Kong Nyong is called, and lives outside the village.”

Two days later, that track would lead to the child’s family, whose father identified and confirmed that little child was recovered of that famine but died four years ago of “fevers”.

La niña del Napalm // The Napalm girl (by Nick Ut, 1972)

Esta foto famosísima de la niña Kim Phu corriendo desnuda por la carretera, con su piel ardiendo a causa del napalm cambió la forma en la que el mundo contemplaba la guerra de Vietnam y, de hecho, todas las guerras. Esta fotografía se vio en todo el mundo y, con posterioridad, ganó el premio Pulitzer. Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 y se crió en la aldea de Trang Bang, situada a 30 minutos al norte de Saigón. Durante la guerra de Vietnam, la estratégica Carretera 1 que atraviesa la aldea se convirtió en la principal ruta de aprovisionamiento entre Saigón y Phnom Penh.

Nick Ut, fotógrafo de la agencia Associated Press, que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la joven Kim. Conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Luego pasó 14 meses recuperándose. Nadie esperaba que Kim Phuc sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y necesitaría muchas operaciones y años de terapia.

A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea, y así ella y su familia pudieron empezar a reconstruir sus vidas.

Finalmente, Kim Phuc se asentó con su marido en Occidente y hoy vive en Canadá con su familia. Desde hace años se dedica a dar charlas para tomar conciencia del problema de las guerras. Su visión de la vida cambió absolutamente, pero no por ello tiene odio (aunque tuvo fases en las que deseó morir). De hecho, manifestó públicamente su perdón al piloto que erróneamente había vaciado las bombas sobre su aldea.

“Puede que les cueste creerlo, pero a veces me gusta acordarme de esa niña pequeña que corría gritando por la calle. No es simplemente un símbolo de la guerra, es un símbolo del grito por la libertad”, dice hoy Kim Phuc.

//

This famous photo of the girl Kim Phu running naked down the road, while her skin burning because of the napalm, changed the way the world watched the Vietnam War and, indeed, all wars. This photograph was all over the world, and subsequently won the Pulitzer Prize. Phan Thi Kim Phuc was born in 1963 and raised in the village of Trang Bang, located 30 minutes north of Saigon. During the Vietnam War, the strategic Route 1 that runs through the village became the main supply route between Saigon and Phnom Penh.

Nick Ut, the photographer from Associated Press, was there to cover the attack, took the photograph of young Kim. Moved by her pain, was rushed to a South Vietnamese hospital. She then spent 14 months recuperating. Nobody expected that Kim Phuc survived. Third degree burns covered half of his body and needed many operations and years of therapy.

Within two years, against all odds and with the help of the doctors who were devoted to her care, she was able to return to her village so she and her family begin to rebuild their lives.

Finally, Kim Phuc and her husband settled in the West and now lives in Canada with his family. For years dedicated to giving lectures to raise awareness of the problem of war. Her vision of life changed completely, but not have hatred (although it had phases in which wished to die). In fact, publicly expressed her forgiveness to the pilot who mistakenly had emptied the bombs on her village.

“You may find it hard to believe, but sometimes I like to remember that little girl running screaming down the street. It is not simply a symbol of war, is a symbol of the cry for freedom”, said Kim Phuc now.

El beso de la vida // The kiss of life (by Rocco Morabito, 1967)

Esta dramática fotografía fue realizada por el fotógrafo Rocco Morabito y ganó un Premio Pulitzer en 1968. Fue nombrada como “El beso de la vida” por un editor del Jacksonville Journal, y apareció en los periódicos de todo el mundo en 1967. La foto mostraba un aprendiz de instalador de líneas eléctricas, RG Champion, que había entrado en contacto con una línea de 4.160 voltios, siendo resucitado por el compañero J.D. Thompson, mientras colgaba de la parte superior del poste. Champion vivió superando la terrible experiencia y murió de paro cardíaco en 2002. Thompson aún vive.

Morabito hizo su famosa foto cuando regresaba de cubrir una huelga del ferrocarril. Utilizó su radio para indicar al periódico que llamaran a una ambulancia, y después de hacer la fotografía llamó por radio de nuevo al periódico, el cual estaba cerca de su hora límite, para decirles: “Es posible que deseen esperar a esto. Creo que tengo una muy buena. ”

//

This dramatic photograph was taken by photographer Rocco Morabito and it won a Pulitzer Price in 1968. It was tagged “Kiss of Life” by a Jacksonville Journal copy editor, appeared in newspapers around the world in 1967. The photo showed an apprentice electrical lineman, R.G. Champion, who had come into contact with a 4,160-volt line, being resuscitated by a fellow lineman, J.D. Thompson, as he dangled from the top of the pole. Champion lived through the ordeal and died of heart failure in 2002. Thompson is still living.

Morabito took his famous photo when he was returning from covering a railroad strike. He used his car radio to tell the paper to call an ambulance, and after he got the shot he radioed again to tell the paper, which was nearing its deadline: “You may want to wait for this. I think I’ve got a pretty good one.”