Lourdes 1953-63 (by Mario Giacomelli)

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Por qué la naturaleza vuelve siempre a la vida y el hombre no // Why nature always comes back to life and man doesn’t (by Mario Giacomelli)

Mario Giacomelli (1925-2000) fue uno de los fotógrafos italianos más interesantes del pasado siglo, aunque él seguía siendo en el mejor sentido de la palabra un aficionado incluso después de llegar a ser famoso por su trabajo. Su interés en fotografía fue inspirado por las películas italianas de la posguerra del neo-realismo, como las de Vittorio De Sica y Roberto Rossellini.

En su juventud, Giacomelli también se interesó por la poesía. Pero en 1954 la fotografía le hizo descubrir un modo distinto de escribir las emociones y de cuestionar al mundo preguntándose “por qué la naturaleza vuelve siempre a la vida y el hombre no”.

Poeta y pintor, Giacomelli utiliza la cámara “como un lienzo” sobre el que se puede hacer todo aquello que se quiera. Bastante alejado de los protocolos de la estética fotográfica, sus imágenes destilan los signos característicos de lo borroso, del movimiento: son deliberadamente imprecisas. Para ello, interviene sobre las fotografías utilizando técnicas de quemado y enmascarado que dotan a su obra de un léxico absolutamente personal y poderosamente expresionista.

Apartado voluntariamente de la vida metropolitana (vivió en un pequeño pueblo turístico de la costa adriática), se mantuvo atento a las evoluciones del arte contemporáneo frecuentando los círculos de la vanguardia de su país (fue amigo de Alberto Burri). En 1964, John Szarkowski -conservador de fotografía del MOMA de Nueva York- le incluyó entre los 100 mejores fotógrafos de la colección del museo neoyorquino.

Es sin lugar a dudas el fotógrafo italiano más apreciado en todo el mundo. Su manera de aproximarse a la realidad no tiene referentes en la historia de la fotografía. Su estilo independiente, anárquico y valiente le ha permitido transitar los más diversos temas dejando siempre su poderosa impronta personal en las imágenes. De hecho, algunas de sus fotografías se han convertido con el paso de los años en verdaderos iconos de la sociedad rural italiana.

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Mario Giacomelli (1925-2000) was one of the most interesting Italian photographers of the past century, although he remained in the best sense of the word an amateur even after becoming famous for his work. His interest in photography was inspired by the films of postwar Italian neo-realism, such as Vittorio De Sica and Roberto Rossellini.

In his youth, Giacomelli also interested in poetry. But in 1954 the picture made him discover a different way of writing emotions and question the world wondering “why nature always comes back to life and man doesn’t.”

Poet and painter, Giacomelli uses the camera “as a canvas” on which you can do whatever you want. Quite apart from the protocols of the photographic aesthetic, his images exude the characteristic signs of fuzziness, the movement: they are deliberately vague. To do this, spoke on the photographs using burning techniques and masked that give his work a powerful vocabulary absolutely personal and expressionistic.

Separated voluntarily from metropolitan life (he lived in a small tourist town on the Adriatic coast), remained attentive to developments in contemporary art circles, frequenting the forefront of his country (he was a friend of Alberto Burri). In 1964, John Szarkowski -curator of photography at MOMA in New York- included him among the 100 best photographers in the collection of the New York museum.

He is undoubtedly the most appreciated Italian photographer worldwide. His way of approaching reality has no references in the history of photography. His independent style, anarchic and brave move has allowed the most diverse subjects always leaving his powerful personal stamp on the images. In fact, some of his photographs have become over the years in true icons of Italian rural society.

(via: http://jmsuarez.es/fotografia/)

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos // Death will come and have your eyes (by Mario Giacomelli)

Verrà la Morte e Avrà i Tuoi Occhi – Mario Giacomelli

“El asilo es lo primero que hice y lo cierto es que me resultó fácil. También yo hice vida de asilo; fuí allí durante un año sin la cámara fotográfica. Cuando comencé a tomar fotos lo hice con flash, es decir, sin esconderme. Algunos lo tomaban como un relámpago que anunciaba cambios en el tiempo, pero otros tenían miedo, como una viejecita renqueante que tenía a su amante dentro del asilo. Él con sus dos muletas en una sola mano mientras ella le acariciaba la cara con una dulzura estremecedora. Quien ama de verdad no tiene edad. No existe una época para amar o para ser dulce. Piensa que ellos dos habían sido amantes veinte años antes y se encontraron de nuevo en el asilo.” – Mario Giacomelli.

Feliz dia de San Valentin a quien lo celebre, pero no es mi caso.

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“Asylum is the first thing I did and it is certain that it was easy. I also did on asylum life: I was there for a year without the camera. When I started I did take pictures with flash, ie, without hiding. Some looked like lightning announcing changes over time, but others were afraid, as an ailing old woman who had her lover in the asylum. He with his two crutches in one hand while she stroked his face with a shocking sweetness. Who truly love is ageless. There is no time to love or to be sweet. Think they two had been lovers twenty years before and they met again at the asylum.” – Mario Giacomelli.

Happy Valentine’s Day to those who celebrate it, but it’s not my case.

(via: http://blogs.deia.com/momentodecisivo/)