Niños // The children (by Sebastiao Salgado)

Escribe Sebastiao Salgado: «El cualquier situación de crisis, ya se trate de guerras, pobreza o catástrofes naturales, los niños son las mayores víctimas. Son los más débiles físicamente, y siempre son los primeros en sucumbir a las enfermedades o al hambre. Muy vulnerables emocionalmente, los niños son incapaces de entender por qué les obligan a abandonar sus casas, por qué sus vecinos se convierten en enemigos, por qué de repente tienen que vivir en un arrabal rodeados de basura o en un campo de refugiados sumido en la desgracia. No son responsables de su destino, ya que, por definición, son inocentes».

Por eso, ellos son los protagonistas de una sección especial, de una colección que forma parte de «Éxodos» pero que, a su vez, es algo independiente. Cuenta el fotógrafo que los niños son los primeros a los que se ve, su energía, sus juegos, sus sonrisas, sus carreras… Este contraste, esta paradoja entre la desgracia y la incomprensión en que viven y su alegría propia por ser niño (juguetón, cariñoso, inquieto) es la esencia y el génesis de esta colección.

La historia de estos retratos se remonta a Mozambique, cuando estando rodeado por niños, les propuso que se pusieran en fila para hacerles fotos a ellos solos y, así, se podrían ir ellos a jugar con su ilusión de ser fotografiados conseguida, y él a seguir trabajando con más tranquilidad. Esto mismo, lo repitió a todos los lugares a los que iba.

Estos niños, por un lado, representan a cualquier niño víctima de una guerra, de un exilio, de una emigración, de un genocidio o de una injusticia pero, por otro, son dueños de su individualidad, cada uno se presenta ante el objetivo como es y como quiere salir fotografiado, es su instante, su momento. Hermosos, felices, orgullosos, pensativos o tristes, son ellos. Y los ojos, siempre los ojos…

Los niños nacidos en las cárceles de Hong Kong, los huérfanos del sur de Sudán reclutados por la guerrilla, los niños de éxodo kosovar a Albania o Macedonia, los hijos de los refugiados guatemaltecos o palestinos, los adolescentes y niños adictos al pegamento -mendigos y rateros- en Sao Paulo o México, los niños trabajadores del campo asiático, las víctimas de la hambruna, la sequía y el SIDA en las sabanas y los desiertos africanos, las prostitutas de las grandes ciudades asiáticas son, en el fondo, niños forzados a ser adultos que nos miran para decirnos, en un momento: «Existo».

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Sebastiao Salgado writes: “On any crisis, be it war, poverty or natural disasters, children are the biggest victims. They are physically weaker, and they are always the first to succumb to disease or starvation. Emotionally vulnerable, children are unable to understand why they are forced to flee their homes, why your neighbors become enemies, why suddenly they have to live in a suburb surrounded by trash or in a refugee camp deep in the Unfortunately. They are not responsible for their fate, since, by definition, they are innocent. ”

So they are the stars of a special section of a collection that is part of “Exodus” but that, in turn, is something independent. Has the photographer that children are the first to be seen, their energy, their play, their smiles, their careers … This contrast, the paradox between misfortune and misunderstanding in which they live and their own joy of being a child (playful, loving, restless) is the essence and genesis of this collection.

The story of these pictures goes back to Mozambique, when being surrounded by children, they proposed to put in line to make pictures of them alone, and so they could go play with his dream of being photographed achieved, and he in continue to work with more ease. The same, he repeated to all the places he went.

These children, on the one hand, represent any child victim of war, an exile, emigration, a genocide or injustice but on the other, are masters of their individuality, each is presented to the target as is and how it wants to go out shooting, is his moment. Beautiful, happy, proud, thoughtful or sad, they are. And those eyes, eyes always …

Children born in prisons in Hong Kong, the southern Sudanese orphans recruited by the guerrillas, the children of Kosovo exodus to Albania or Macedonia, the children of Guatemalan refugees and Palestinians, adolescents and children addicted to glue-beggars and thieves-in Sao Paulo and Mexico, children Asian farm workers, victims of famine, drought and AIDS in the African savannas and deserts, the prostitutes in large Asian cities are, in essence, children forced to be adults who look to us to tell us, at one point: “I exist.”

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