Kenia, violencia post-electoral // Kenya, post-election violence (by Walter Astrada, 2008)

“Tomé esta imagen el 17 de enero de este año en Kibera, durante el segundo día de manifestaciones que Raila Odinga [líder de la oposición keniata] había convocado. Era una zona en la que estaban quemando neumáticos y la policía respondía con disparos al aire y con gases lacrimógenos.

Los enfrentamientos, que habían durado varias horas, comenzaron a volverse indiscriminados y la policía empezó a actuar con especial violencia, incluso lanzando gases lacrimógenos dentro de casas llenas de niños. La policía se dividió en grupos, y yo seguí a uno de ellos. Mi enfado iba creciendo poco a poco al ver la forma en que actuaban.

Escuché a un niño gritar “¡papá, papá!”. Me asomé, y allí estaba el chaval en la puerta de su casa, con esa expresión de miedo y pidiendo a los policías que no entrasen.

En ese momento tomé tres o cuatro fotografías, pero no vi exactamente lo que tenía hasta un rato después. Vi que era una buena imagen que mostraba la violencia indiscriminada y el terror en la cara de un niño de ocho años. Volvimos a la oficina para enviarla lo más rápido posible.”

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“I took this picture on January 17 this year in Kibera, during the second day of demonstrations that Raila Odinga [Kenyan opposition leader] had called. It was an area where they were burning tires and the police responded by firing into the air and using tear gas.

The fighting, which had lasted several hours, began to become indiscriminate and the police started to act particularly violence, including tear gas into houses full of children. The police were divided into groups, and I followed one of them. My anger was growing slowly seeing how they acted.

I heard a child screaming “Daddy, Daddy!”. I looked, and there was the boy at the door of his house, with that look of fear and asking the police not to enter.

At that time I took three or four pictures, but I did not see exactly what I had until a while later. I saw it was a good picture showing the indiscriminate violence and terror in the face of a boy of eight years. We returned to the office to send it as quickly as possible.”

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