Sobre Sudek // About Sudek (by Bernard Plossu)

“Hacen falta pocas cosas para hacer una gran fotografía… Y sin embargo, no es fácil, pues, en efecto, hay una gran dificultad tras su aparente simplicidad. La barca de Manuel Álvarez Bravo, la gota de agua en el paraguas de Shoji Ueda, la granja de Nueva Inglaterra de Paul Strand, el cruce de camino bajo la nieve de Izis, la salida del metro de Nueva York de Duane Michals o el desordenado estudio de Josef Sudek en 1951.

Ninguna de estas fotografías es espectacular, no son ninguna proeza, simplemente una especie de, cómo decirlo, ¡evidencia mágica! cercana a la exactitud de los sentimientos en Balzac o en Mizoguchi, como si fuera un hecho natural.

Toda la obra de Sudek es así: se observe a sí mismo, mire a su alrededor o a su ciudad. Vive las estaciones, respira viendo. Ahí está, sintiendo el misterio de las cosas y los momentos.

Cuando un estudiante joven me pregunta: “¿Qué es la fotografía?”, respondo: “Ved a Sudek y a Diane Arbus, ¡ahí lo tenéis todo!”. O, en la actualidad, a Luis Baylón o a Eric Dessert… Uno siente la tentación de decir: ¡Sudek es LA fotografía! Calles, jardines, ventanas, objetos, paisajes panorámicos, su ciudad, su casa. Es así. No se trata de belleza. No se trata de ser moderno. Ni de gustar. Pienso en Corot cuando decía: “No se trata de buscar sino de esperar”. Pienso también en Morandi. Y en los últimos paisajes de Braque en Varengeville.

No conozco la República Checa, ni tampoco Praga. Pero con las fotografías de Sudek tengo impreso en la mente el recuerdo de un lugar al que nunca he ido. Lo mismo me pasa con Ueda y Japón. Pienso, ¿sería tan osado como para decir “ya no merece la pena ir”?

Retornemos a la fotografía: ver es una evidencia, pero el lenguaje que lleva a traducir la visión puede ser muy simple… y llenarse de trampas. (Por ejemplo, cuando los clichés se vuelven “clichés”, y perdón por la reiteración.)

Los tranvías de una calle de Praga: podemos oír todo el ruido que les circunda en esa fotografía de Sudek de 1924. Su húmeda ventana, que da a la calle, respira su humedad.

Al atreverme a escribir este texto sobre un maestro, intento decir lo que pienso. Sin embargo, creo que todos los fotógrafos estarán de acuerdo: Josef Sudek es la fotografía.

Y a nosotros la admiración nos deja boquiabiertos, ¿verdad?”

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“We need a few things to make a great photograph … And yet, it is not easy, because, in effect, there is a difficulty after its apparent simplicity. The boat of Manuel Alvarez Bravo, the drop in the umbrella of Shoji Ueda, the farm in New England by Paul Strand, the crossroad under the snow by Izis, the underground exit in New York by Duane Michals, or the messy study from Josef Sudek in 1951.

None of these photographs are spectacular, is no feat, just sort of, how to say, magical evidence! close to the accuracy of the feelings in Balzac or Mizoguchi, like a natural fact.

All Sudek’s work is like this: you watch yourself, or look around your city. Live the stations, breathe watching. That is, feeling the mystery of things and moments.

When a young student asked me: “What is photography?” I reply: “Behold Sudek and Diane Arbus, there you have it!”. Or, now, Luis Baylon or Eric Dessert … One is tempted to say, Sudek is THE photography! Streets, gardens, windows, objects, landscapes, scenic, his city, his home. So it does. It is not about beauty. It is not about being modern. Or taste. I think in Corot  when he said: “This is not to look but to wait.” I also think Morandi. And in recent Braque in Varengeville landscapes.

I don’t know the Czech Republic, nor Prague. But with Sudek’s photographs I have impressed upon the mind the memory of a place I’ve never been. The same happens with Ueda and Japan. I think, would you be so bold as to say “no longer worth going?

Let us return to photography: to see is an evidence, but the language to translate the vision can be very simple … and filled with traps. (For example, when the clichés become clichés, and sorry for the repetition.)

The trams of a street in Prague: We heard all the noise that surrounds them in this photograph Sudek, 1924. His wet window overlooking the street, breathing moisture.

By daring to write this text about a master, I try to speak my mind. However, I think that all photographers will agree: Josef Sudek is photography.

And to us, admiration leaves us speechless, right?”

La última rosa // The last rose (by Josef Sudek, 1956)

Esta fotografía de Josef Sudek es lo que mejor expresa lo que hoy no soy capaz de expresar. Todo está en esta imagen.

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This photograph from Josef Sudek is what better expresses what I’m not able to express today. Everything is inside this image.