Amor carnal // Flesh Love (by Haruhiko Kawaguchi)

El fotógrafo japonés Haruhiko Kawaguchi (que se hace llamar Hal) envasa al vacío parejas como símbolo de la inmortalidad afectiva.

Hal reclutó en distintos clubs nocturnos nada menos que a 80 parejas para llevar a cabo su trabajo Flesh Love. Amor carnal, pero también “fresco”, según la pronunciación japonesa que iguala erres y eles. Según Kawaguchi, aunque una pareja se rompa siempre quedará un momento para la inmortalidad y qué mejor que una foto para registrar la fusión temporal de cuerpos y almas.

El golpe al observador es aún más rotundo cuando se sabe que no hay ningún tipo de efecto ni truco en las imágenes del artista japonés. Kawaguchi se sirvió únicamente de una aspiradora, unas bolsas de plástico y los intrépidos voluntarios que tuvieron a bien introducirse en ellas. “Quería preservar ese sentimiento para siempre”, explicó.

La realización del trabajo, que se llevó a cabo en la cocina del artista en Tokio, no estuvo exenta de riesgos. “Los hombres eran los que más pánico mostraron. Uno de ellos incluso si orinó encima”, declaró Kawaguchi. “Eso sí, ninguno de ellos fue capaz de romper la bolsa desde dentro”. Finalmente, y tras fotografiar a más de 80 parejas, el japonés se alegra de no haber tenido incidentes graves.

Durante la ejecución de Flesh Love hubo algunos incidentes, reconoce Hal, pero no graves. Y los más temerosos fueron los hombres, confiesa. Las mujeres no dieron grandes muestras de pánico, “solo querían aparecer lo más guapas posible”, explica el fotógrafo. Unas caras se ven sonrientes, otras mecidas en un sueño medio pesadilla o aguantando la respiración bajo el agua y otras sumidas en el desasosiego.

Hal y Katherine envolvían a los modelos y con un aspirador extraían el aire. Antes de ser forrados en plástico, fueron lubricados con crema con el fin de evitar rozaduras por abrasión al presionar la piel. Para evitar males mayores, el momento del envasado no superaba los 10 segundos. Y el fotógrafo y su ayudante calmaban los nervios de los participantes contándoles todos los pasos del proceso y preguntándoles si se sentían cómodos. Por suerte, Kawaguchi contaba con oxígeno en spray para inyectar en las bolsas en caso de emergencia y, finalmente, el proyecto salió como reflejan las fotos: brillante y bien conservado.

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The Japanese photographer Haruhiko Kawaguchi (who calls Hal) vacuum packed couples as a symbol of immortality affective.

Hal recruited in different nightclubs no less than 80 couples to perform his job Flesh Love. Carnal love, but also “fresh” as the Japanese pronunciation which equals Rs and Ls. According to Kawaguchi, although a couple will always break a moment to immortality and what better than a photo to record the temporary fusion of bodies and souls.

The blow to the observer is even more overwhelming when you know that there is no effect or trick on the images by the Japanese artist. Kawaguchi was served only by a vacuum cleaner, plastic bags and intrepid volunteers who kindly introduced into them. “I wanted to preserve that feeling forever”, he said.

The completion of the work, which took place in the kitchen of the artist in Tokyo, was not without its risks. “Men were most showed panic. One of them even urinated on”, said Kawaguchi. “Of course, none of them was able to break the bag from the inside.” Finally, after photographing more than 80 couples, the Japanese was glad not to have had serious incidents.

During execution of Flesh Love were some incidents, Hal acknowledges, but not serious. And the most fearful were the men he confesses. Women were no great signs of panic, “just wanted to appear as beautiful as possible,” says the photographer. Some faces are smiling, others swaying in a dream or nightmare half holding the breath under water and others mired in unrest.

Hal and Katherine enveloped the models and extracted the air with a vacuum cleaner. Before being wrapped in plastic, were lubricated with cream to prevent chafing by pressing the skin abrasion. To avoid greater evils, the time of packaging lasted no more than 10 seconds. And the photographer and his assistant calmed the nerves of the participants telling them every step of the process and asking them if they were comfortable. Luckily, Kawaguchi had spray to inject oxygen into the bags in an emergency and, finally, the project came as the pictures show: bright and well maintained.

(via: http://www.yorokobu.es/ and http://cultura.elpais.com)

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