Lírica urbana // Urban lyric (by Helen Levitt, 1936-1993)

“Helen Levitt. Lírica urbana. Fotografías 1936-1993” recoge 120 imágenes y un vídeo sobre la ciudad de Nueva York que muestran cómo la ciudad que nunca duerme en efecto no duerme, pero sí cambia.

Helen Levitt fue una de las grandes fotógrafas americanas de la segunda mitad del siglo XX. Con un estilo documental y una obsesión por la vida urbana, retrató como pocos aquellos pequeños sucesos cotidianos del Nueva York del siglo pasado, desde los años cuarenta hasta la década de los noventa.

La exposición supone un contraste de épocas y un viaje en el tiempo, desde las sonrisas sinceras, los bailes callejeros y los gestos espontáneos de los años cuarenta y cincuenta hasta las caras torcidas, el paso rutinario y el marcado distanciamiento, incluso a pie de calle, entre las clases sociales de finales de siglo.

Nacida en Brooklyn en 1913, Levitt no se aleja demasiado del estereotipo de fotógrafa autodidacta. Apasionada de la imagen desde joven y con amistades de gran calado, como Henri Cartier-Bresson o Walker Evans, se dejó influir por la Photo League de Nueva York. Conoció también a Ben Shahn y James Agee, con cuya mujer realizó un viaje fotográfico a México, donde puso en práctica lo aprendido en las calles de Nueva York en un entorno mucho menos urbano. Ése fue el único trabajo que Levitt realizaría fuera de la ciudad que la vio nacer.

Levitt siempre amó, fotográficamente hablando, Nueva York, pero a diferencia de otros retratistas, la ciudad no tiene tanto protagonismo en sus imágenes como las personas que la habitan. La fotógrafa huye de los grandes rascacielos, del mágico “skyline” y de los iconos típicos, centrándose en las calles y la gente que pasea por ellas, que juega o que baila, relegando a la Gran Manzana a ser un simple fondo de imagen. Si cuando un turista llega a la ciudad mira hacia arriba, Levitt siempre miró hacia abajo.

Y es que aunque en la fotografía de Levitt hay mucho de documental, también hay espacio para la sociología. El comisario de la exposición afirma que Levitt utilizaba a menudo “un visor lateral que le permitía pasar desapercibida […] su trabajo era un estudio del comportamiento público de la gente corriente […] capturaba los gestos de la gente, el lenguaje de la calle. Sus imágenes representaban un mundo de signos, la escritura social inscrita en los movimientos del cuerpo”.

(via: http://www.quesabesde.com)

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“Helen Levitt. Lyric urban. Photographs 1936-1993” includes 120 images and a video on the city of New York that show how the city that never sleeps actually never sleeps, but it does change.

Helen Levitt was one of the great American photographers of the second half of the twentieth century. With a documentary style and an obsession with urban life, portrayed as just those small daily happenings of the past century New York, from the forties to the nineties.

The exhibition is a contrast of eras and a journey through time, from the sincere smiles, street dancing and spontaneous gestures of the forties and fifties to the twisted faces, the routine step and marking distances, even at street between the social classes of the century.

Born in Brooklyn in 1913, Levitt is not too far from the stereotype of self-taught photographer. Passionate about the image from young and wide-ranging friendships, such as Henri Cartier-Bresson and Walker Evans, she was influenced by the Photo League in New York. Also met Ben Shahn and James Agee, whose wife made a photographic journey to Mexico, where she learned into practice on the streets of New York in a much less urban. That was the only work that Levitt would make out of town she was born.

Levitt always loved, photographically speaking, New York, but unlike other photographers, the city does not have much emphasis on their images as the people who inhabit it. The photographer ran away from the skyscrapers, the magical “skyline” and traditional icons, focusing on the streets and people walking by them, playing or dancing, relegating to the Big Apple to be a simple background image. If when a tourist comes to town looking up, Levitt always looked down.

And although in the picture there is plenty of documentary Levitt, there is also room for sociology. The curator of the exhibition says that Levitt used often “a viewer side that allowed him to go unnoticed […] work was a study of public behavior of ordinary people […] captured people’s gestures, the language of the street . Her pictures represent a world of signs, writing, social movements registered in the body.”

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